Tu adicción, convertida
en tiempo y en dinero.
Cashtray cuenta lo que dejas de gastar. Y te lo diremos claro: sin palabrería, sin ánimos empalagosos, solo las cifras exactas.
La app todavía no está lista, he salido a fumar. Déjame tu correo y te aviso.
Nadie te ha mandado nunca la factura. Nosotros sí.
20 al día · unos 6,00 € la cajetilla de 20 en España · de los que 79,1 % son impuestos
España
Lo que no
has quemado.
Una fecha, y el contador arranca. Sube mientras duermes, al céntimo, y no se detiene nunca a felicitarte. La cifra no se redondea jamás: redondear ya es mentir un poco.
Ejemplo: 40 días al precio de 6,00 € la cajetilla.
Este dinero acaba
en algún sitio.
Tú pones el nombre de lo que quieres, y su precio. Lo que ya no quemas lo financia, por orden, y el excedente pasa al siguiente. Veintidós cajetillas no compradas ya son unos auriculares.
Solo ahorros. Cashtray no compra nada en tu lugar.
Diez etapas,
ninguna inventada.
A partir de la hora exacta en que lo dejaste. Nada se redondea para quedar bonito, nada se te promete antes de que llegue, y nada se añade para darte miedo.
Hitos de salud pública, tal como se publican. Cashtray no promete ningún resultado médico y no sustituye a un profesional.
En tu navegador,
en cuanto esté lista.
Cashtray es una aplicación web: la abrirás, la instalarás en tu pantalla de inicio si quieres, y funcionará sin conexión. El resto llega en este orden.
Si mil personas
se pusieran a ello.
Cashtray acaba de salir. No tenemos mil usuarios, y no vamos a fingir que los tenemos, habíamos prometido no mentirte. Esto es solo la aritmética, si mil personas lo dejaran y aguantaran un año.
Estamos contigo.
Pero no somos tu madre.
No vamos a ser simpáticos, vamos a ser claros. Ya hay aplicaciones que te dan palmaditas en la espalda cada mañana; esta te dice lo que te costaba, sin suavizar las cifras.
Ninguna cita inspiradora, ningún ánimo empalagoso a las siete de la mañana, ninguna medalla por haberte levantado. Tus etapas sí te las marcaremos. Con cifras, no con confeti.
Darte la cifra exacta, incluso cuando sea desagradable. Lo que el tabaco te ha quitado, en euros y en horas, y lo que acabas de recuperar.
Ahí tampoco te vamos a ahorrar nada: te ponemos la cifra delante de las narices y reiniciamos el contador. Como un buen colega que solo quiere tu bien, el que te despierta, no el que te juzga. El tabaco contaba con tu silencio.
¿Has recaído?
No vamos a disimular.
Cashtray quita el precio, pone la racha a cero y te planta el importe delante de las narices. Sin rojo, sin insignia perdida, sin sermón: la cifra ya es lo bastante cruda sola. Una cajetilla recomprada es un día de ahorro borrado. El tabaco no esperó para hacer la cuenta; nosotros tampoco.
Del cenicero
a la cartera.
Con
CASHTRAY
deja de fumar para forrarte.